viernes, 12 de septiembre de 2014

Sea Magnificado

Me levanté, hoy, cantando la canción, “Cuando enfrentas a una lucha que despedaza todos tus sueños, y tu esperanza ha sido aplastada por la maquinación del enemigo, y sientes la tendencia de someterte al temor, no dejes que tu fe desaparece en el dolor.  Gloria a Dios.  Puede trabajar en los que lo alaben; gloria a Dios.  En nuestra alabanza habita El.  Gloria a Dios.  Las cadenas que te amarran solo sirven para recordarte que se caen detrás de ti cuando lo alabe a El.   Satanás es un mentiroso y nos quiere hacer creer que somos mendigos cuando sabe bien que somos hijos del gran Rey, así es que levanta tu escudo, porque la batalla hay que ganar.  Sabemos que Jesús resucitó; el trabajo hecho está.  Gloria a Dios.  El trabaja en los que lo alaben.  Gloria a Dios.  Nuestra alabanza habita El.  Gloria a Dios, porque las cadenas que te amarren solo sirven para recordarte que se caen detrás de ti cuando lo alabe a El…Gloria a Dios." 
Entre mas vivo, mas veo que los monstruos que temíamos en nuestros “closets” y debajo de nuestras camas son reales y están alrededor. Son mucho más aterradores de los que pudiéramos haber inventado como niños; están mas cerca y la parte más aterrador es que viven en medio de nosotros.  Y porque muchas veces hasta están DENTRO de nosotros si no ejercemos cuidado—los celos; el egoísmo; la terquedad; la inseguridad; la ira—llega a ser más y más difícil discernir, en veces, lo bueno de lo malo y lo precioso de lo vil entre más viejos y más “cómodos” en nuestras formas de ser nos ponemos con la vejez.  Pero así como son reales los monstruos, también, los héroes: ellos, también, viven entre nosotros, y dentro de nosotros, y los conocemos todos los días: la bondad; la compasión; la misericordia; el perdón; el poner nuestras vidas por los demás sin obligarles hacer lo mismo ni esperar nada a cambio.  Cada día decidimos: vencer a los monstruos o llegar a ser como ellos...como individuos; parejas; familias; iglesias; naciones, y líderes, y cabezas de estado.  Como niños, sabíamos que nada nos podría pasar una vez que los monstruos eran “espantados” del closet, y el área debajo de la cama debidamente inspeccionado; la oscuridad se mantenía alejada, y nos dormíamos en la seguridad de saber que la gente en autoridad sobre nosotros nos mantendrían “a salvos” (por lo menos, en un mundo ideal; se que por muchos, la realidad era otra por las mismas razones explicadas, acá).  Crecemos, y nos olvidamos que lo malo es “malo”, y lo bueno es “bueno”; permitimos al temor crecer y cimentarse en nuestros corazones con cada circunstancia; se nos olvida lo que una vez anhelábamos y creíamos cuando éramos pequeños. 
¿Te puedes acordar de tiempos en tu niñez cuando cantabas en la oscuridad a toda voz?  ¿Te puedes ver agarrado de la mano de alguien a quien amabas, y sentir con esa mano la sensación de estar “a salvo” volver?  ¿O si nunca experimentaste eso, puedes acordar el anhelo de tenerlo, y imaginarlo leyendo estas palabras, acá?  Hay tantas cosas ocurriendo en nuestro mundo.  Viene a mi mente constantemente con la gente que aconsejo y las situaciones donde trato de intervenir en lo que me sea posible.  De Tailandia hasta Tahití, hay peligros, y dolores, y violencia, y opresión—si no en una escala nacional, detrás de las puertas cerradas en casas individuales.  Hay niños abandonados; gente pobre esperando respuestas; gente enferma esperando sanidad; quebrantamiento de corazón; soledad; desesperación tan oscura que sobrepasa la oscuridad que enfrentábamos debajo de nuestras camas infantiles: llega a ser tan “real” en nuestros mundos adultos.  
 Sin embargo, hay una luz. Hay, todavía, bondad.  David (y en otras palabras, Habacuc), enfrentado con situaciones mas graves de las que jamás sabremos—aun en nuestro mundo moderno—dijo, “Pon tu esperanza en Dios, alma mía; aún hay de alabarle.”  De alguna forma, si dentro de nosotros, nos negamos a soltar la creencia en la libertad, y la vida abundante, y la verdad, y no dejemos que se apague nuestra luz; si seguimos creyendo que Dios es bueno, y que no nos dejará, Su amor es un manto que nos rodea y nos calienta sin importar cuan fuerte sopla el viento frio afuera.  Aunque lloramos, y lamentamos las “perdidas”, nos damos cuenta de que no estamos solos; hay una Mano sosteniendo la nuestra manteniéndonos “a salvo” no importa lo que el día trae.  Como los niños, podemos levantar nuestras voces y alabarle a El; podemos magnificarlo y confiar en El hasta que esa confianza trae paz a nuestras mentes y nos muestra un plan de acción.  Y cuando no hay ninguna acción que se puede tomar—ningún “camino” que seguir—podemos esperar en Sus brazos sabiendo que El aún es bueno.  El ha vencido la oscuridad.  El ha creado un mundo que este mundo no puede tocar, y nos ha prometido llevar allí un día.  Podemos ser como el pueblo de Hebreos 11 quienes, a pesar de toda amenaza de violencia, se aferraban de un mundo que saludaban a la distancia y encontraban valentía cuando no había valentía que encontrar. Dijeron plenamente que eran ciudadanos de un Reino no destruible; aún en perder las vidas de ellos por hablar de la Verdad y la Vida, ganaron. Su legado todavía nos habla.  Los monstruos de ese tiempo no pudieron apagar la luz que esa gente tan valiente nos demostró y así, también, somos si nos negamos a doblarnos ante el temor y la desesperanza.  Que nosotros, también, amemos con todo lo que hay en nosotros; que sembremos bondad, y benignidad, y libertad, y enfrentar a las tinieblas.  Y que el mundo escuche, cada día cuando reposamos en nuestras camas, una canción.  Con voces que tal vez tiemblan, pero no dejan de cantar ni de confiar en Aquel que nos formo, que nos acostemos cada noche alabando a Su Nombre.  El es bueno.  El está con nosotros.  El HA Ganado.  Y ESO nos da la valentía al día siguiente para volvernos a levantar.  

martes, 9 de septiembre de 2014

Valentía Continuado

“He aprendido que la valentía no es la ausencia del temor, sino el triunfo sobre ello.” ― Nelson Mandela
2 Corintios 10:4-5 dice, “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales (terrenales; débiles; dependientes de mi estado de emociones o mis deseos), sino FUERTES en Dios para derribar fortalezas (los lugares donde mi mente se ha “estancado”; lugares en mis pensamientos donde la oscuridad, y el terror, y la opresión se esconden) y los argumentos (esas mentiras que parecen ser tan reales y luchan para que me quede en esos lugares que conozco en vez de esos lugares que traen vida y verdad) y toda altivez y orgullo (terquedad; religiosidad) que se exalta contra el conocimiento de (la intimidad; confianza fe en) Cristo.”
Leí un dicho asombrador, ayer.  August Wildon una vez dijo: “Enfrente los lugares oscuros de ti mismo, y luche para echarlos fuera con iluminación y perdón.  Tu disponibilidad de luchar contra los demonios que te acechan hará cantar a los ángeles que te rodean.” En todos estos versos y dichos, el mensaje es igual.  Hay una lucha que tenemos que pasar si la verdad vencerá a todas las mentiras que nosotros mismos nos decimos. De la infancia hasta los 6 años, todo lo que creemos acerca del mundo llega a solidificarse en nuestras mentes, y llega a ser real a nuestros corazones.  Todo lo que vemos, después, en la vida pasa por este filtro de “conocimiento.”  Por ejemplo, así como aprendemos lo que es “aceptable” en situaciones sociales (“Parase recto”; “Rejunte sus cosas”; “No avergüence a la familia”), aprendemos lo que es aceptable pensar y sentir (“Los niños no lloran”; “No sea ridículo”; “¿Como puede pensar eso?”).
Lentamente, ponemos a un lado cosas como la libertad y la fe, y aprendemos, mas bien, ser cuidadosos y exitosos; aprendemos a sonar “sabios” en nuestro hablar.  Hay algo que decir acerca de no hablar en forma iracunda: por poner a un lado al comportamiento y a las palabras que  pueden lastimar a los demás (la burla; los chismes; los rumores; el odio; la ira).  Pero, mientras que crezcamos en la verdad y el amor, estas cosas naturalmente las alejamos de nosotros: no podemos caminar en libertad y amor—dejando a la Presencia de Dios llenarnos—y no encontrar la tendencia de caminar con otros en el mismo amor y libertad.
Así es que, no estoy hablando, acá, de darnos permiso para ser egoístas, o superficiales, o jactosos o groseros, pero mas bien, de enfrentar a los temores que cultivan esos mismos actitudes en nuestros corazones.  ¿Cuántas personas alrededor del mundo escuchan una y otra vez en sus mentes, “No eres nadie.  Solo haces todo mal.  Nunca encajarás.  Eres tan diferente de todos los demás.  Hay algo malo contigo”?  Somos más duros con nosotros mismos que lo son los demás, y no nos damos cuenta de que la misma voz que permitimos hablarnos todo el día, aunque se siente tan familiar como la nuestra, viene de otro lugar: algo escondiéndose en las fortalezas en nuestras mentes; algo que ha llegado a ser parte de nosotros, pero que, como parásito, tiene que ser vencido y echado fuera.  Esos argumentos—esos temores—esas “fortalezas” donde estamos tan seguros de lo que vemos y “conocemos” son las mismas cosas que nos detienen en ser quienes siempre queríamos ser.  Doctores; abogados; maestros; conserjes; graduados; no graduados; valientes; tímidos: ¿cuán diferente enfrentaríamos a los sueños dentro de nosotros si ya no sintiéramos a los demás mirándonos? Si ya no existiera un temor de fracasar ni de ser “juzgados”…si pudiéramos aceptar al criticismo y dejar que fortalezca nuestros talentos sin causarnos duda acerca de lo que nacimos para ser…¿cuán diferentemente viviéramos nuestras vidas?

Entonces, ¿cómo llegamos a ese lugar?  ¡Luchamos!  “No pase calladamente a esa noche del fin, sino luche; luche contra el vencimiento de la luz.”  Con todo lo que hay dentro de nosotros, tenemos que aprender quien es Dios, y lo que El piensa acerca de nosotros, y empezamos poco a poco hablarnos estas cosas durante del día.  En resistirle al enemigo (quien no es ni de carne ni de sangre), crecemos, y viene un tiempo en que ya no estamos simplemente resistiendo, sino manteniendo; después, no solo manteniendo, sino tomando terreno; después, no solo tomando terreno, sino volando por encima de las circunstancias seguros en la esperanza de nuestro llamado, creyendo que Dios está con nosotros, y que, aún en las fallas, nos hará vencer.  Tenemos que sembrar para poder cosechar…sembrar pensamientos de paz, y confianza, y vida, y gozo, y vendrá un tiempo en que—como cuando éramos pequeños creciendo en nuestras creencias basadas en lo que los demás nos decían—empezaremos creer en nuestros corazones esas “nuevas” verdades que estamos diciendo.  “Todo lo puedo en Cristo quien me fortalece.”  “Soy amado y favorecido.”  “El Creador del Universo conoce mi nombre, y camina conmigo.”  “Aún si mi propio padre y madre me dejaran, con todo esto, El Señor no me dejara.”  “El me está cambiando diariamente en Su imagen; le doy permiso de cambiarme, y trabajo con lo que El pide que haga…no tengo que ‘ayudarle’ con decirle a El que hay que cambiar en mi.” “El amor perfecto echa fuere el temor.”  Su amor es perfecto; siempre será suficiente.
Este es un llamado a “guerrear”; a “luchar”; a “resistir” a las mentiras y conscientemente hablar la verdad: El nos ama.  Todo el temor tiene que huir.  Toda la duda tiene que ir.  Dios nunca nos dejará.  Nunca nos abandonará.  Y eso es todo lo que tenemos que saber. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

"En Tu Presencia, soy fuerte, Señor, Dios mío.  En Tu Presencia, allí pertenezco: buscando Tu Rostro; tocando Tu  gracia; en el hueco de la Roca ... en Tu Presencia, oh Dios.  Yo quiero ir donde los ríos ya no me ahoguen ; mis píes firmes sobre la Roca. Yo quiero ir donde  el fuego rugiente no me queme; en Tu Presencia, oh Dios. Me quiero ocultar donde la  inundación del Mal no me alcance; cubierto por Tu sangre.  Quiero estar donde las estratégias de  la oscuridad no me puedan tocar: en Tu presencia, oh Dios. Eres mi firme Fundación. Confió en Ti todo el día. Yo soy Tu hijo y Tu siervo, y Tú eres mi fortaleza y mi canción. Eres mi canción.  En tu presencia, oh Dios. En tu presencia. En su presencia, Oh Dios”.
Isaías 8:12 dice, "No llame ‘complot’ a todo lo que esta gente llame ‘complot.’ No temen lo que ellos teman." (NIV) Jueces 6:10 (NVI) dice: "No temáis a los dioses de los amorreos de la  tierra en que les haré habitar."
He conocido, y sentido, y sabido desde pequeña que el temer es una forma de alabar. Cuando temo a algo, estoy diciendo que nada está más grande que esta cosa y nada tiene habilidad para detenerla. Entonces, le rindo culto en magnificarlo (a esta cosa, lo que sea) en mi vida.  Por eso amo esta canción:  "Quiero estar donde las estrategias de  la oscuridad no me puedan tocar: en Tu Presencia, oh Dios."  Hay un lugar en el Señor donde entrego todo lo que soy o espero ser, y nada puede destruir mi confianza en El. Ayer vi una película donde el actor principal dice: "No se equivoquen: el peligro es real; el miedo no lo es..."

El miedo—temiendo lo que vendrá; la creación de escenarios en mi cabeza que temo que pasarán—me paralizan y tienen en si un afecto mayor que la misma cosa de la cual tengo miedo. "¿Cómo hago entonces, para quitarme el temor?" es nuestro gemido.  ¿Cómo detener la cinta de imágenes que está en "repetir" en mi cabeza?  Si el temor actúa como fe (hablando lo que vendrá, y muchas veces, llevándolo a cabo simplemente con mis acciones ante tal temor), entonces, para detenerlo, tengo que tener fe en algo aún MAS grande, y que ESO sea la "grabación"  que se repita una y otra vez en mi cabeza.
"El amor perfecto echa fuera el temor."  Allí mismo esta la respuesta.  Tengo que llegar a ser tan enamorada con El--tan segura en Su Presencia, que confío que no hay nada que vendrá sobre lo cual El no tiene poder.  No hay ninguna circunstáncia que pueda alterar el amor de Dios ni Su cuidado para mi.  El ya ha pensado en todo, y ha tomado en cuenta cada factor--y El esta caminando a la par mía.  ¿De que, entonces, temeré?  Hambre; desnudez; peligro; perdida; enfermedad; persecucción; aun la muerte: El las ha considerado todas y las ha vencido.  Aún en la muerte, El ha provisto la última víctoria; no hay nada que pueda ganar mientras que, dentro de mi, no permito que mi alabanza cese de la grandeza de El; no me permito enfocar en otros "dioses". Son incapaces de salvarme y mucho menos incapaces de destruirme; el Creador del Universo me llama por mi nombre, y me ama, y ha proveído un camino para mi en cada paso.  No importa lo que pasa alrededor mio: en el amor de El, aun en mi muerte, en El, he ganado.
En esta misma película, habían criaturas que solo podían encontrarles a los seres humanos a través del temor humano.  Mientras que la persona mantenía la calma, esa persona era invisible ante el enemigo.  Yo quiero ser así.  Quiero confundirle al enemigo. Quiero que el se detenga esperando escuchar mi llanto, y que se desmaya al escuchar, mas bien, una canción que ninguna maquinación del infierno pueda parar.  Quiero que cada suspiro, aun en medio de mis lágrimas, alabe a Dios; que nunca hay ninguna duda acerca de en Quien he confiado.  Esto no significa que no tendremos pruebas y tribulaciones, o que no nos quiten el aliento, en veces.  Pero aún sin aire,  esperemos, y confiemos, y alabemos; El es fiel, y por siempre lo será y eso....es suficiente.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Salmo 22:30 Las generaciones futuras le servirán, y hablarán del Señor a la generación venidera.

“Toma mi mano, hija; con mi consejo, te guiaré.
Toma mi mano, hijo; con amor te enseñaré.
Aunque parezca lejos, un día llegará
En que tendrás que seguir sin la voz de tu mamá.
Porque el tiempo es corto; porque un día, me voy,
Hay tanto que quiero decir.  Mi corazón, te doy.
Aléjate del mal; trabaja con la unidad;
Siembra siempre el amor; la paz; camina con bondad.
No te afanes—las riquezas todas perecerán
Y el dolor no dura; las tristezas perecerán.
Aférrate a Dios: El nunca te defraudará
Y, en Sus brazos, mi amor aun así tendrás.
Te amo, mi tesoro; ten ánimo y paz.
Sea fuerte—valiente—seca, ya, tus lágrimas.
Y en la mañanita—mas allá que lo que ves, hoy—

Allí te esperare; ten fe—al Salvador, me voy.”

Ama, te amo.  Todavía, escucho su voz en las mañanas diciéndome, “Ay, mi muñeca valiente; ¡cómo se parece a mi usted!” Sería un honor tener la mitad del amor que tenías latiendo en tu corazón para los demás; tu gozo en las cosas mas sencillas; tu fe de que Dios está en Su trono y todo va a estar bien.  Gracias por tus enseñanzas; por dejarme un ejemplo de valentía, y una mama y 7 tías que buscan de Dios y cuidarnos a todos nosotros; quienes nos acuerdan buscarle a El como tú les ensenaste cuando eran pequeñas.  Te amo.  Feliz día de la madre. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Únanos con Amor

"Únanos, Señor; átanos con cuerdas que no se pueden romper. Haznos unidos, Señor; haznos unidos. Únanos con amor. Sól
o hay un Dios; sólo hay un Rey. Sólo hay un cuerpo; es por eso que cantamos.
Hechos para la gloria de Dios; comprados por Su precioso Hijo; nacidos con el derecho de estar limpios porque Jesús la victoria ha ganado. Somos la familia de Dios. Eres la divina promesa. Eres el deseo escogido de Dios. Eres el vino nuevo glorioso.  Dios, únanos con Tu amor.”
Efesios 4: 1-6 "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, solícitos en guardar  la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, y por todos, y en vosotros".
¿Qué significa ser un solo cuerpo? Estoy tratando de imaginar diciéndole a cualquier parte de mí misma, "Es sólo que no me gustas. Vete. No eres parte de mí." Yo podría tratar de perder un dedo o un pie o una oreja o una nariz, pero aun si lo logro, no cumpliría mi misión sin mucho dolor, estrés mental, y posiblemente infección o incluso la muerte. En el caso de que perder una parte de mí ser fuera necesario (por ejemplo, en un accidente o cirugía, o enfermedad, para salvarme la vida), me dolería lo que había perdido, y aunque podría seguir para hacer grandes cosas, la pérdida me afectaría en formas que las personas alrededor no podrían entender. En un evento así, después del luto del proceso, tal vez podría crecer más fuerte, y llegar más alto, y sentir un impulso para hacer más de lo que podría haber hecho antes, pero recordaría siempre lo que había perdido.
¿Qué pasa en el otro lado de esta ecuación? Por ser algo parte de mí, ¿debo ignorar algún problema o negarme a tratarlo cuando encuentre enfermedad; debo pretender que no pasa nada, y ofuscarme  cuando alguien señala el problema: sin querer orar por mi cuerpo para que se sane porque no quiero ver el problema? ¿Dejo unas cosas "sin lavar", porque son míos, y por lo tanto son preciosos (no importa que huelen feos); dejo que mi pelo crezca hasta que me tropiezo con él, y que se derrama en el pasillo; dejo que las uñas se rompen o lastiman a los demás porque me niego cortarlos?  ¿Está bien decir, "Déjame en paz a esos pies; son así y no piensan cambiar; acéptalos (que la gente se desmaye con el olor; que importa); tienes que amarlos en toda su suciedad; posiblemente los diré que se laven el próximo año cuando ya tienen ganas "?
¿Por qué nos negamos a hablar cuando una parte de nuestro cuerpo está en necesidad de la limpieza; y en otros momentos atacamos, y aislamos y condenamos a nuestros " menos favoritos", como si esas partes ni tenían nada que ver con nosotros? "Únanos, Señor; átanos con Tu amor.”  Cuando me veo “amarado” (unido; atado) a algo, tengo que tenerlo en cuenta para cada movimiento. No corro si mi pierna está atada al poste de la cama; tendría que ver cómo seguir con el peso de mi cama. Si ato mis brazos a una sandía, el peso de la sandía haría que mis movimientos se vuelven más lentos, y  lo pensaría dos veces antes de saltar provocando que el melón explote en mi cara. Así es que, si me veo unido a los creyentes como cuerpo, lo que hacen afecta a mis movimientos. No puedo concentrarme en sus debilidades, ni negarme a salir adelante si no van conmigo, pero tengo en cuenta la realidad de que si uno se cae, me va a doler, y voy a hacer lo que se pueda para restaurarlos. No puedo pasar por alto el pecado, y decir que no está allí, o enfurecerme cuando otros tratan de ayudar a esa persona ver la verdad (ya sea ira, lujuria, miedo, orgullo, el abuso, etc.) porque son “míos” (MIS amigos; MIS lideres; parte de MI), y al próximo instante regano a otros que van caminando bien, porque no andan como yo les he dictado.  Peso el fruto por la Palabra del Señor y no por mi propia cuenta, y reconozco cuando algo no se alinea con la manera en que Jesús nos llama a caminar. Tengo presente que este pecado puede extenderse y afectar a otros, y con toda la dulzura, la humildad y el amor, estoy dispuesto a hablar cuando alguien actúa continuamente de una manera que puede afectar a todos; no me pongo a la defensiva cuando alguien se alienta a esas "partes del cuerpo" a “limpiarse” y cambiar.

Pero tampoco puedo alejarme, y juzgar como si yo no fuera parte de ellos; no puedo acusar y condenar y criticar, y agregar una carga que ni yo estoy dispuesto a soportar. Pablo dijo: "Yo no juzgo a nadie ni soy yo juzgado." Este es el mismo Pablo quien luchó con Bernabé por la percibida traición de Juan Marcos; quien llamó a los Corintios "bebés, no preparados para comer la carne." Así es que, entonces, juzgar no es el animar los unos a los otros a seguir creciendo; no es el motivar a otros dejar que Dios haga su voluntad. El juicio no es el tomar el "agua de la Palabra", y lavar suavemente lo que necesita ser lavado—no por nuestras ofensas o fallas percibidas, pero "suciedad" obvio a todos que puede causar una infección si no se trata. Juzgar es el decir: "Tú no eres como yo, y yo no soy como tú, y debes cambiar para ser lo que yo quiero que seas." Herimos a nosotros mismos, entonces: maltratando a nuestro propio corazón en condenar constantemente a nuestro propio “cuerpo”. Que Dios nos dé la sabiduría; Él puede ayudarnos a limpiar y quitar el barro viejo y incrustado; a cambiar las actitudes, las acciones y las creencias obsoletas que sólo nos traen la confusión; podemos alinear todo con lo que Él dice en Su Palabra y no ocultar la "suciedad" cuando lo vemos en nosotros mismos y los demás. Pero tenemos que "lavar" con mansedumbre; como si fuera una parte de nosotros; podemos "limpiar" con compasión, y que Dios, en verdad, "nos una con amor."

viernes, 15 de agosto de 2014

Salmo 121

"Señor, cuando te miro, mis lágrimas simplemente se desvanecen; una paz se apodera de mí y ya no siento temor. Señor, cuando Tú me miras, sé que no estoy solo; mi espíritu se eleva por encima del dolor que mi corazón ha conocido. Abrázame; no dejes que me vaya. Te necesito con toda mi alma. No hay nada que puedo enfrentar sin la gracia que veo en Tí cuando te miro. Señor, cuando Te miro a Tí, el mundo se vuelve tan pequeño. Las cargas que llevo: puedo dejarlos caer. Cuando me miras a mí, sé que estoy a salvo. Estás más cercano que mi aliento y me ayudes a orar. Abrázame; no dejes que me vaya. Te necesito con toda mi alma. No hay nada que puedo enfrentar sin la gracia que veo en cuando Te miro a . Cuando me miras a mí. Cuando Te miro a Ti ". --Kathy Troccoli
Hoy, una cosa increíble (para mí) me pasó. Cuando estuve manejando en la hora del almuerzo del trabajo, vi a toda Stone Mountain desde mi carro a través de la distancia. Debido a que Stone Mountain está lejos y por lo general oculto por la contaminación o por las nubes, no lo veo a menos que esté yo en una cierta parte más cercana a la ciudad. Eso de por sí era increíble, pero lo que realmente me dejó sin palabras por un momento es que me pasé toda la noche oyendo una y otra vez en mi espíritu, "Levanto mis ojos a los montes de donde viene mi ayuda. Mi socorro viene de Jehová, Creador del cielo y de la tierra.” 
¿Te acuerdas de ser pequeño, y ver a alguien llegar a la guardería o la escuela para recogerte? Sientes que todo está bien en el mundo; te sientes seguro y protegido de las "montañas rusas" de la vida; alguien más grande que ti te está observando en tu "medio ambiente", y se siente orgulloso de ti, y su fuerza te da un respaldo. De repente, te sacan de las riñas infantiles, o de la espera de ir a casa y comer, o de una sensación de anhelar ver una cara "familiar". Como el náufrago dice que llega, finalmente, rescatado y al hogar, "¡TIERRA!"
Hay tantas cosas que pasan a nuestro alrededor. Desde Gaza a Irak; de África a Costa Rica; hay situaciones espantosas y miles perdidos esperando una respuesta. Nuestras situaciones palidecen en comparación con el hambre, la plaga, y la guerra; sin embargo, para el marido o la esposa a la espera de ver la pareja volver a casa después de un abandono repentino; para los niños anhelando que sus padres dejen de pelear; para una madre soltera o un padre soltero preguntándose cómo pagar las facturas, cada situación es tan relevante y tan único en el mundo de esa persona que sintiendo la soledad. Después, por un breve momento, logramos ver un vistazo de la grandeza de Dios en medio de nuestra situación; captamos una sensación de Su cercanía. Un toque suave; una palabra amable; provisión oportuna y todo combina sacarnos de nuestra miseria para decir, "Levanta tus ojos a los montes. Él no te ha abandonado. Él no te abandonará. Inclusivo en el valle de la sombra de la muerte, estás solo pasando; esto no tendrá la última palabra.”  Aun la muerte, para aquellos que creen, no gana; hay una resurrección. No hay nada que te puede suceder que Él no ha vencido, y Sus ojos están sobre ti.

Que busques a Él, hoy. Que puedas sentir Sus brazos alrededor. "Él está aquí; santo; santo. Está aquí. Amén. Está aquí. Aleluya. Bendeciré a Su nombre una vez más. Él está aquí. Escuche con atención; oírle gritar tu nombre. Él está aquí. Usted le puede tocar. Usted nunca será la misma”. (Banda vocal Gaither)

Salmos 22:30 Las generaciones futuras le servirán, y hablarán del Señor a la generación venidera.

“Toma mi mano, hija; con mi consejo, te guiaré.
Toma mi mano, hijo; con amor, te enseñaré.
Aunque parezca lejos, un día llegará
En que tendrás que seguir sin escuchar a tu mamá.
Porque el tiempo es corto; porque un día, me voy,
Hay tanto que quiero decir; mi corazón, te doy.
Aléjate del mal; trabaja con la unidad.
Siembra siempre el amor; la paz; camina con bondad.
No te afanes—las riquezas todas perecerán
Y el dolor no dura; las tristezas pasarán.
Aférrate a Dios: El nunca te defraudará
Y en Sus brazos, mi amor aun así tendrás.
Te amo, mi tesoro; ten ánimo y paz.
Sea fuerte—valiente—seca ya tus lágrimas.
Y en la mañanita—mas allá que hoy—

Allá, te esperaré; ten fe; al Salvador, me voy.”

Te amo, Ama.  Todavía, te puedo escuchar diciendo, “Ay, mi muñeca valiente; como se parece a mi,” y sé que sería un honor tener la mitad del amor que tenías latiendo en tu corazón para los demás; tu deseo de luchar contra la injusticia; tu pasión para buscar de Dios.  Gracias por haberme dejado una mamá y 7 tías quienes buscan de Dios como tú les enseñaste cuando aun eran pequeñas; por como nos acuerdan de buscarle a El porque todavía esta en Su trono y todo va a estar bien. Veo tu amor en ellas. Un día nos volveremos a ver y mientras tanto, te recuerdo y te amo; feliz día.

Mami Feliz Dia de la Madre

Filipenses 2:3-4 (RVC) “ No hagan nada por contienda o por vanagloria. Al contrario, háganlo con humildad y considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo. No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás.”
Mami, Gracias por ser el modelo de estos versos…por ser alguien quien busca constantemente el bien para los demás.  Gracias por tu humildad; tu ternura; tu excelencia en hacer las cosas.  Te amo.
Un día, en el “que hacer” yo vi el sol en su hogar.
Tan brillante fue la luz, que me quede sin caminar.
Parada de pie, yo vi brillantes rayos colorar
Dorados—anaranjados—el mismo cielo reflejar.
Espejo para ver lo que mis ojos anhelaban ver:
“El es real; El es fiel; El es Quien dibujo mi ser.”
Las lucecitas cantaban y testificaban de El:
“Querido peregrino, ven; suelta tus cargas. El es fiel.”
Las tinieblas en la noche no pudieron prevalecer
Contra los rayos que cada mañana lograron amanecer.
Cantaban de un Reino que por siempre permanecerá;
Brillantes; bellos; vencedores; en Sus manos cantarán.
Volví al camino animada; en mi corazón esta

Un gozo; Dios es real y fuerte; y Su luz en ti brilla.

jueves, 14 de agosto de 2014

Para mi primilla :) Te amo!

Yoli, Escribí esto para ti, hoy, pensando en el día de la madre.  Que tengas un feliz primer día de la madre; eres tan especial y oro que Dios te bendiga a ti, a Marcelo, y a Santiago siempre.  Les extrañare, y quisiera estar, pero desde lejos, envió un abrazo.  TQM!! 


Pequeñito, ya estas quien tanto esperé.
Te  vi cuando no pude verte; te recibí por fe,
Y en mis brazos, ya descansas; mi calor, te doy
Mientras que descansamos juntos.  A tu lado estoy.
Sueña en grande, hijo; todo lo puedes en El
Quién te cuidará siempre; Quién siempre será fiel.
En tus primeros pasos, conmigo gozará
Y tu primer palabra, también El escuchará.
No temas la oscuridad; en El tendrás la luz.
Precioso tesorito, un regalo de Dios eres tú.
Por ahorita, duerme—en paz poder soñar;

Te  amaré siempre, Santiago Flores Sandoval.

martes, 12 de agosto de 2014

Niño Otra Vez

"He ido tan lejos de mi casa. He visto el mundo y he conocido tantos secretos que deseo ahora no saber. Se han alojado en mi corazón y me han dejado frío y oscuro y sangrando; sangrando y despedazado.  Todo el mundo me decía que los  grandes no lloran, pero yo he estado alrededor lo suficiente para saber que esa es la mentira que retenga las lágrimas en los ojos de un millar de hijos pródigos. Y en ser tan duros, ya no nos sentimos niños; hemos pecado y envejecido.  Nuestro Padre aún espera y vela en el camino para ver a los chicos que lloran corriendo de nuevo a sus brazos. Ser niños otra vez. He visto el oro corromperse: he visto lo mejor que alguna vez fue, y voy a decirles que no vale lo que cuesta. Recuerdo la casa de mi padre. ¿Qué no daría ahora mismo sólo para verlo y escucharlo decirme que me quiere tanto? Todo el mundo me decía que los grandes no lloran, pero he estado alrededor lo suficiente para saber que esa es la mentira que retenga las lágrimas en los ojos de un millar de hijos pródigos. En ser duros, ya no nos sentimos niños; hemos pecado y envejecido, y nuestro Padre aún espera y vela por el camino para ver a los chicos que lloran  corriendo a sus brazos otra vez. Cuando pensé que estaba solo, era Su voz que oí que llamándome a casa y ahora, me pregunto: Señor, ¿qué fue lo que me hizo esperar tanto tiempo? ¿Qué te hizo esperarme tanto? ¿Fue tu amor más fuerte que mi orgullo y dolor?  Llévame en Tus brazos de nuevo; déjame ser ya tu hijo porque he estado quebrantado, y ahora he sido salvado. He aprendido a llorar; he aprendido cómo orar, y estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo incluso puedo ser cambiado... ser niño otra vez. “(por Rich Mullins)
He estado pensando, últimamente: es un tiempo de cambio. Y ésta no es la primera temporada así que hemos tenido; como dijo Salomón en el Eclesiastés: "No hay nada nuevo bajo el sol. Lo que ha sido será, una vez más." En mi corazón, siento una cierta pesadez aun mientras que miro con alegría a todo lo que Dios está haciendo alrededor. Lo veo esperando con  brazos abiertos para traernos cerca, y secar cada lágrima y susurrar Sus promesas tiernas y verlas cumplirse. La pesadez que siento son todas esas cosas que nos mantienen lejos de esos lugares donde Dios anhela llevarnos. Él anhela darnos descanso, paz, y libertad, pero nuestras propias ideas acerca de lo que se requiere de nosotros nos mantiene en un lugar de miedo, o  fracaso, o tratando de tener todo "justo así." Nos alejamos de la grandeza—convencidos de que tarde o temprano vamos a caernos, o aceptamos a un papel de liderazgo que nos lleva más y más a una necesidad de nunca fallar. En todo esto, veo hombres y mujeres llenos de destino ocultar sus lágrimas de los demás; los veo luchar por su propia cuenta; veo luces explotar en brillantes colores solo para apagarse con un último grito desesperado.  "Cómo han caído los valientes en Israel!"
El Rey Saúl nunca fue convencido de poder ser rey. Se escondió de la responsabilidad cuando Dios lo llamó, y luego se escapó de las instrucciones de Dios con el fin de hacer las cosas de una manera "mejor" (en su mente) por la inseguridad y el temor. Ese mismo miedo al fracaso que motivó a Saúl a esconderse cuando Samuel vino a ungirle como rey es lo mismo que le causó retener el botín de guerra en un intento de "grandeza" y luego esconderse de lo que había hecho. ¿Cuántos líderes huimos de la vulnerabilidad; de la transparencia; de la dependencia del Señor? ¿Cuántos corremos hacia el esfuerzo; el perfeccionismo; el temor al fracaso; el hacer todo para ser "más grande";  "más rápido"; “más ungido;" “el mejor”? Incluso la santidad, y el estudio privado, y la oración individual luego se convierten en una forma de "exigirnos", y cada vez menos un lugar de descanso donde podemos simplemente ser amados y por el amor caminar en luz y en libertad.
Lloro por Robin Williams que entretuvo el mundo, pero nunca encontró a quien pudiera darle respuestas o secar sus lágrimas. Lloro por Whitney Houston, quien cantó de Jesús, y del amor, pero nunca logró bajar la guardia y dejar que el amor la rescatara. Lloro por la soledad de ellos; lloro por las luces que se apagan. Lloro por John Lennon quien pidió misioneros en Asia, “Enséname la verdad." Y por ellos  que se sentían que no podían ayudarlo. Lloro por los líderes cristianos que luchan para ayudarles a otros al mismo tiempo que luchan por dentro con el pecado y el dolor privado; que no se atrevan a buscar ayuda por temor a que serán "más débiles": Lloro por aquellos que luchan para encontrar identidad, y por los que tienen miedo de no ser capaces de cambiar; por los que dicen "así es como soy, y Dios me ama; me quedo así."  Lloro por ambos extremos, y por las ovejas en medio sin pastor innecesariamente mientras Jesús llorando espera para reunirlos en Sus brazos y hacerlas Suyo.
David exclamó cuando sus hermanos lo acusaron de "jugar" a ser un soldado ante las amenazas de Goliat, "¿Qué he hecho? ¿No es esto merito hablar?” En todo el mundo, los bebés se están muriendo; hombres y mujeres jóvenes son vendidos como esclavos o atraídos por las drogas o la prostitución, y en las iglesias el compromiso comienza en las cosas pequeñas, con lo que ponemos en la televisión o escuchamos para escapar del dolor: las palabras que nos permitimos decir (fluyendo del dolor o ira); la distancia que ponemos entre nosotros y los que nos aman; las opiniones que invitamos gobernar como si esas mismas opiniones fueran Dios.  ¿Donde están los niños en Dios; los hijos e hijas que se levantan para caminar cómo El nos enseñó?  Jesús reprendió a los fariseos diciendo: "¡Escudriñen (ansiosamente estudiando y memorizando) las Escrituras, porque piensa que les dan vida y son ellos los que testifican de Mí!" En otras palabras, podemos hacer todas las cosas correctas y nunca tener la paz y el descanso; podemos estudiar diligentemente Sus Palabras sin dejar que esas misma Palabras traen intimidad y vida a nuestra relación con Él y de allí a las relaciones que nos rodean.
Así que, ¿cómo sabemos si verdaderamente lo conocemos o estamos simplemente “siendo fuerte”; cómo saber si sólo somos sus siervos, o si hemos dejado que nos convierta en "hijos" (“niños” otra vez)? La respuesta está en lo siguiente: Cuando dejemos de decir, "Tengo que hacer más"; "Tengo que lograr entrar en Su Presencia"; "Tengo que ser fuerte," y empezamos a decir: "Jesús te elijo a ti. Gracias por ayudarme a crecer. Gracias por lo que estás haciendo en mí. Gracias por lo que ya has hecho. Gracias porque tu Presencia siempre está conmigo; ayúdame a tomar  tiempo para detenerme y ver lo mucho que ya estás aquí”.

Hay un lugar de descanso en Él-un lugar donde dejamos de luchar. En ese lugar,  hacemos aún más cosas de lo que hacíamos antes; vemos mayor fruto que nunca. Pero todo está saliendo de una relación con Él; creciendo como bebés que crezcan apoyándose en el pecho de su mamá. Cada bebé (en un mundo "perfecto") aprende a hablar, y gatear y caminar, y comer, y dormir, y luego trabajar y jugar, y crecer, y soñar. Que nunca seamos demasiado grandes como para llorar como hacen esos bebés, pero que nunca nos aferremos a ser niños por miedo de crecer, y, posiblemente, de tropezar. Él nos cuidará; nos enseñará; nos llevará, y para seguir adelante, solo tenemos que tener el valor de decir: "Jesús (no mis obras; no mi orgullo; no mi grandeza; no mis relaciones o ministerio, o reputación, o éxito), JESUS ​​eres todo lo que necesito ".

viernes, 8 de agosto de 2014

“Bienaventurados son cuando les acusan falsamente de toda clase de mal por mi causa. Mateo 5:11”

Leí algo, hoy, que me entristeció y me hizo pensar. En algunas partes del mundo, están poniendo los rostros de los pastores y los fieles cristianos en la televisión con nada más una frase, "enemigos del Estado." Entonces son rechazados y prohibidos entrar en muchos lugares, y los vecinos e inclusivo miembros de la familia de estos cristianos no quieren tener nada más que ver con ellos simplemente por una declaración (sin evidencia), "enemigos del Estado." Estaba triste por estos creyentes, pero a pesar de lo difícil que  la vida puede ser para ellos, yo estaba aún más triste por otro grupo de personas. Me entristeció por la creciente tendencia a decir, y a creer, una mentira y por las personas propagando y creyendo esas mentiras.
En viajar por todo el mundo, he sido parte de varios grupos diferentes y muchas amistades profundas y he tenido la bendición y, a veces, la carga, de observar a las personas de cerca. He visto cómo la verdad libera a la gente; cómo una palabra amable puede causar la desesperada volver a la vida; cómo una frase de animo puede dar a alguien la fuerza para seguir. Y, he visto cuántas veces tratamos de callar lo que no entendemos: de verlo como una amenaza para nosotros; o al contrario, de rehusar hablar lo que sabemos que debemos decir. En aquellos tiempos, permitimos que la opresión continúe; permitimos que la "intolerancia" pueda  etiquetar cualquier voz que no sea la suya y llamar otras opiniones "argumentativo"; "innecesario"; "chisme"; "causante de problemas". Y como siempre ha sido desde el momento en que Caín mató a Abel en lugar de cambiar hasta un grupo de líderes que etiquetó a  Pablo y a Silas como "los que han turbado el mundo; han llegado hasta acá." Esos líderes no estaban basando la demanda contra Pablo y Silas en hechos, sino que la Biblia dice en Hechos 17 que los líderes estaban "llenos de celos y envidia" porque la gente estaba escuchando, y empezando a creer.
Somos bendecidos cuando los hombres hablan falsamente de nosotros por causa de vivir como Jesús: por traer libertad; por amar la verdad; por buscar la vida abundante en El. Si somos perseguidos por ayudar a los necesitados; por seguir la enseñanza de la Biblia; por hacer lo correcto (lo que trae vida, y esperanza, y mantiene la integridad y lucha contra la burla y opresión y el  pecado); somos bendecidos y Dios mismo cuidará de nosotros y consolará nuestros corazones. Hay momentos en que es valentía hablar y no dejar que la oscuridad nos mantiene en silencio: donde vemos a los débiles oprimidos y lastimados, o el control quitando la libertad que Dios nos da como una bendición, debemos tratar de ayudar. Cuando tenemos la libertad de hablar, tenemos que ser valientes para proclamar la fe y mantener la alegría cuando somos "mal entendidos".
  Pero, hablemos con amor; discernimiento que derriba, y critica, y hiere sin hechos que lo respalde, no es el discernimiento, sino envidia y miedo. Fieles son los “golpes” (la guianza) de los amigos, pero que nunca estemos en el lado de "decir falsamente toda clase de mal" motivados por nuestra propia envidia, orgullo o temor de ser heridos. Me entristece porque el que comienza una frase con: "Creo que esta persona es... (Llene el espacio)" sin evidencia, sino una agenda: un intento de "re-tomar" lo que creemos que hemos perdido (prestigio, el centro de atención; un  lugar primordial en el trabajo, o en el ministerio, o en nuestro círculo social). En esos momentos,  etiquetamos, y lastimamos, y con sólo una palabra aislamos a alguien y gente buena, justa, recta, bondadosa sufre en silencio bajo el peso de nuestro temor. Los que están lastimando dicen, “Es que nos están turbando,” y como con Pablo y Silas, damos razón a los que parecen ser victimas sin observar el fruto y pesar a los espíritus (“examinándolo todo, retened lo bueno” Tes. 5:21). En esos tiempos, hay dos extremos: uno es no decir nada para enfrentar a las acciones que causan la opresión (tan pequeño como el sarcasmo y burla ; tan enorme como el juicio opresivo y el control).
 La otra es, sin haber observado el “fruto”, ponemos nuestras etiquetas y exigimos que otros se comporten como nosotros dictamos sin rima o razón en cuanto a lo que es noble o la verdad. Que Dios bendiga a los que están en la batalla trayendo gozo y libertad—en los lugares de trabajo, o en campos lejanos—esparciendo amor, y esperanza, y libertad en Dios. Que Jesús consuele a los que lloran y que traiga ánimo  para los que son acusados ​​falsamente. Que puedan conocer la alegría de seguir los pasos de Aquel que fue acusado falsamente  hasta la cruz para hacer un camino para nosotros conocerle; que esos tiempos de persecución en nuestras vidas acerquen a otros a Dios.
Y que Él nos dé sabiduría en cuanto a hablar y qué decir. Que nunca usemos nuestra libertad o “sabiduría” para sembrar semillas de duda y sospecha; que podamos ser una voz para los que no pueden hablar por sí mismos. Que el corazón de Dios y Sus palabras nos guíen, y que un mundo lastimado puede, a través de nuestras acciones, encontrar un lugar seguro en Él.

lunes, 4 de agosto de 2014

Juan 8:32 "Y conocereis la verdad..."



Últimamente, he estado pensando acerca de la verdad. Pilato dijo en un grito de desesperación: "¿Qué es la verdad?" Enfrentado con la posibilidad de que todo lo que había conocido antes había sido una mentira ante el amor y el sacrificio de Jesús, Pilato decidió alejarse y volver a la normalidad. Sin embargo, nunca podría decir después que no había visto—aunque sea por un momento—la verdad. El Rey Agripa hizo lo mismo años después escuchando la misma verdad por medio de Pablo. Enfrentado con las cadenas de Pablo y el precio de la "libertad", Agripa decidió quedarse en la esclavitud - capturado por  cadenas mucho más profundas y mucho más difíciles de ver. ¿Cuál de los dos era realmente libre? Agripa exclamó: "Casi, me persuades a ser un cristiano." Como dice Isaías 44:20, Agripa, engañado por las preocupaciones de este mundo y alimentándose de cenizas (las riquezas fugaces de un reino en decadencia, y el prestigio y el honor dado por el hombre perecedero), no podía llevarse a preguntar "¿Es esto lo que tengo en mi mano derecha (en la más alta estima) una mentira?"
 Jesús dijo que Él es el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie viene al Padre sino por él. El Padre nos ama tanto que ha dado una manera de volver a la Verdad y volver al centro de Su corazón. Por la crucifixión y resurrección de Jesús, Él pagó el precio para que caminemos con Él de nuevo. Su bendito Espíritu Santo nos advierte cuando vamos a la izquierda o a la derecha, y nos mantiene constante y firmes para seguirlo a El. Algunas personas dicen que Dios no nos puede amar fuera de Jesús. Yo digo que Dios nos amó tanto, que entregó lo que era más precioso para El para  rescatarnos. Jesús dijo que Él no puede hacer nada que no ve hacer el Padre. Eso significa que el amor que vemos en Jesús - Su vida; Su misericordia; Su compasión; Su fidelidad - es lo que Dios el Padre siente por nosotros. Dios no es un ser distante; celoso; esperando aplastarnos cuando nos equivocamos. Al contrario, si se dice que Dios es un Dios celoso, quiere decir que como un Padre amoroso, Él desea que nosotros le conozcamos; que no nos dejemos engañar por las trampas de este mundo.  El quiere quitar lo que impide las cosas que El nos quiere dar; cosas que nos duran más que los placeres temporales que tratamos tanto de alcanzar. Él anhela llevarnos a Su lado y enseñarnos lo que realmente importa; El lucha contra todas las mentiras, y los ídolos y falsos gobernantes que aceptamos: contra ellos, El guerrea y truena; pelea "celosamente" para atraernos de nuevo a Él donde finalmente encontramos lo mejor.
Jesús recogió al perdido y al herido; volcó las mesas de los mercaderos en el templo y luchó contra los fariseos. Declaró Su casa una casa de alabanza. Habló contra el pecado, y luchó por la verdad; lloró por los pecadores, mientras que regañaba a los "santos" que “no necesitaban” a El. ¿Qué nos dice eso, hoy en día? Debemos defender la verdad y la libertad con nuestro ejemplo. Debemos denunciar el pecado, pero amar al pecador. No debemos callarnos ante la injusticia; la burla; el sarcasmo; ante el control o la religión que impone demandas sobre nosotros sin enfatizar una relación con Jesús.  Somos enemigos de los  ídolos que tomarían el lugar de Dios en nuestros corazones, pero no estamos destinados a juzgar y acusar; a dejar que nuestro orgullo nos dice como los demás deben de actuar. Jesús dijo en Mateo 24, que llegaría el día en que la gente podría pensar que la traición, el juicio, la crítica y la búsqueda de errores ("entregar" el uno al otro para ser crucificado) se hacían en nombre de Dios. Que Él nos libere de ser así.

Si es cuestión de pecado, que nos escuchen marcando una diferencia. Si es cuestión de injusticia, que nos escuche hablando por los que no se pueden defender. Contra la desesperanza, que traigamos esperanza. Contra el sarcasmo y la intimidación, que hablemos con la paz y el amor. Pero si se trata de esclavizar y dictar a los demás, seamos silencio. Si se trata de hacer que otros se sientan inadecuados o "perdidos" por nuestras opiniones, que traigamos  la misericordia y la compasión. Que sólo se escuche nuestra voz echando fuera la oscuridad, pero nunca destruyendo la belleza que Dios ha puesto dentro de cada persona que El creó. ¿Podemos ponernos la vida unos para otros? No nos comprometamos con pecado; burla; sarcasmo; indiferencia; control; religión; el odio; la opresión, pero seamos ", tardos para hablar, listos para escuchar, y rápidos para perdonar." Que todo  lo que hagamos trae  libertad, y que realmente, "conoceremos la verdad, y la verdad (nos) hará libres" (Juan 8:32).

"No todos los que andan vagando están perdidos..." (J. R. Tolkien)

"No todos los que andan vagando están perdidos..." (J. R. Tolkien)

Me encanta este poema. Lo vi por primera vez cuando yo estaba viajando de regreso a Costa Rica desde Israel, a través de Alemania, después de haber ido primero a Holanda para visitar a una amiga muy querida. Yo también había ido, ese año, a México, California, Nicaragua y Panamá – sin contar las ciudades y caminos y vías que había travesado en Costa Rica. A veces, yo andaba sola. A veces, me encontré con amigos y familiares, y con miembros de la iglesia, y a gente que nunca había visto antes en mi vida. Mis favoritos eran los tiempos que me dijeron cosas como: "Vaya fuera del aeropuerto a buscar un carro plateado y una persona pelirroja, y al encontrarla, móntate en el vehículo." "Cambie esta cantidad de dinero en esa ventanilla; sal fuera para encontrar a este taxi específico, tómalo a este lugar y nos vemos allí." "Busque un pastor que sostiene una Bíblia en un banco en la plaza central." Esos siempre eran llenos de aventura, y oraba para no soltarme de la mano de Dios.  El me sostenía fuertemente a mí. En esos momentos, haciendo caso omiso de las mariposas en mi estómago y respirando profundamente, me lanzo al aire (tratando de seguir cuidadosamente las instrucciones que tengo en mis manos).
Por lo tanto, me tuve que reír con el mensaje del rotulo en el aeropuerto de Tel-Aviv. En palabras sencillas (“No todos los que andan vagando están perdidos”), me decía a mi: "Sí, querida, eres una vagabunda. Andas por arriba y por abajo, y por todos lados. Pero en tu caso, no estás huyendo. No se está escondiendo. Usted no se ha perdido." Mi abuela me dijo en una carta a los 15 años que su mejor recuerdo de mí es cuando estuve yo en un vestido azul con 3 añitos buscando dulces de la Pascua en sus arbustos en Royston, GA. Dijo que sabía, de alguna manera, en ese momento que yo iba a enfrentar ese gran "desconocido" de la vida en busca de esas almas perdidas y "tesoros escondidos en la oscuridad" para traerlos de vuelta a la presencia del Rey (Jesús). Salmo 84: 5 dice que estamos bendecidos si nuestros corazones están puestos en peregrinación (el viaje): ya que sea viajes a África, o a la tienda de la esquina. Tenemos el gozo de recordar que la vida es un viaje, y nos acercamos cada día más a nuestro “Hogar” que los ojos terrenales no pueden ver.

Así es que, un saludo y un aplauso para los viajeros; los soñadores; los exploradores; los suficientemente valientes para tocar la puerta de su vecino y decirle: "Te traje este pastel sólo para decirle, ‘Tú eres importante a Dios.’” Sigan adelante en la aventura: cada vez más cercano al centro del corazón de Dios. Que puedas sentir la brisa de la costa distante del Jordán llamándole hacia adelante mientras navega tu destino. Andas seguro en las manos de un Rey quien dejó Su Reino para “vagar” por este mundo en búsqueda de ti.  No estás perdido. No andas sin dirección. Un mapa esta tatuado en tu ser; te mueves siempre adelante hacia un día en que "El que por un momento anda vagando un día en casa estará.”

viernes, 1 de agosto de 2014

Salmo 84:4-7

"Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti, cuyo corazón se fija en el viaje. Cuando pasan por el valle de Baca (lágrimas), lo convierten en rios; la lluvia también llena todos los estanques. Ellos van de víctoria en víctoria; Cada uno verá el rostro de Dios en Sión ". Hay un himno viejo que dice: "Hay un bálsamo en Gilead que sana al dolido.. Hay un bálsamo en Gilead que libera al alma enfermo del pecado. Si no puedes cantar como David, si no puedes predicar como Pablo, simplemente dile al mundo de Jesús y diles que Él murió por todos ".

Cuando viajo, miro alrededor y veo el dolor de los demás. Me rompe el corazón. Me da ganas de llorar, a veces, como Jesús lloró por Jerusalén; veo a un mundo entero luchando contra el cielo mientras que, todo el tiempo, Dios está anhelando recogernos en Sus brazos.   No tengo ninguna explicación para el sufrimiento. No tengo ninguna explicación para las circunstancias dolorosas. Sólo sé que prefiero pasar por en medio de las pruebas con Sus brazos alrededor de mí; Prefiero escuchar su canción silenciando el grito en mi interior que caminar cada paso rechazando Su gran amor.  
Algunos "soldados valientes" están en la línea del frente de la batalla, todavia de píe luchando por lo que creen y rehusando renunciar. Ellos alaban a Dios en medio de cualquier circunstancia sabiendo que la meta es mantener la mirada en Dios y en la peregrinación. Estamos aca en este mundo y tratamos de brillar con la luz de Dios en medio de la oscuridad, pero este mundo no es nuestro hogar. Creemos, y oramos, y esperamos, y vemos la víctoria de Cristo inclusivo en las cosas más pequeñas. Levantamos nuestros ojos hacia el cielo, de donde viene nuestra ayuda (salmo 121) cuando la vida diaria nos quiere tambalear. Jesus es fiel. Él nos ha hecho más que vencedores. Él ha resucitado, y por lo tanto nosotros también.                                            
Y en nuestros caminos, oramos por los que no le conocen a Él. Lloramos con ellos, y nos reímos con las alegrías que sienten. Tratamos de mostrar con el ejemplo que cada uno de ellos no está solo: cada uno es importante; valorado; amado. Empiezo este blog como un medio de animar tanto a los "pecadores" como a los "santos" (que todos hemos sido ambos): Hay un Hogar no de este mundo. Escribo para decir: "Vamos adelante a traer vida a los que se sienten muertos. Vamos a compartir la esperanza con los desesperados. Vamos a compartir la libertad con los cautivos." Y cuando no podemos cantar o predicar; cuando sentimos pesadez, o dolor, o temor; pongámonos otra vez de píe.  Sigamos adelante.  En esos momentos, con cada respiración todavía vamos a decir: "Voy a decirle al mundo de Jesús y decir que él murió por todos."