Mi amiga, Doña Flora, fue una de las mujeres más valientes que he tenido el privilegio de conocer. Llena de amor; compasión; risas; gozo; a pesar de su dolor, siempre encontró la forma de animar a los que nos encontrabamos a su alrededor. Sus palabras llenaban mi corazón, y su vida dejó un legado para los que la conocíamos. Mientras que me preparo, hoy, para llenar el contrato de mi oficina de consejería, y oro para que Dios provea el alquiler de cada mes de $400, me acuerdo de su valentía y su ejemplo, y como ella me animaba en mis planes y me recordaba diariamente de la necesidad de construir un lugar donde los quebrantados de corazón pueden ir, y descansar, y pasar tiempo absorbiendo la Presencia y la Fuerza de Dios para volver después fortalecidos hacia la batalla. En recuerdo de ella, y muchos otros cuyos rostros llenan mi corazón, sigo adelante con mis planes a pesar de mi temor. Sé que Dios suplirá la necesidad de cada mes, y que habrá en fin por estos rumbos un lugar donde la gente puede ir, y escuchar de Dios, y soltar el dolor que viene de varias circunstancias. Su familia... Cristian, Andrea, Rusbel, Don Rigo, y todos sus hijos y nietos, son un testimonio para mi de lo que significa amar a Dios y seguir adelante con los sueños que Él ha puesto en nuestros corazones, y la importancia de llorar con los que lloran y gozar con los que encuentran alegría. Esta oficina y centro de ministración, una bendición de Dios, se cumple en larga parte por el ejemplo que encuentro en ellos, y será en memoria de Doña Flora quien bendijo mi vida y me llenó de risa, de fé y de gozo que las palabras no podrían describir. Gracias doy a ella, y a su familia, por ser una fuente viva de ánimo para mi y poder ver en ustedes que Dios nos responde cuando clamamos a Él, y que Él me responderá. Que Dios los bendiga mucho a todos ellos. Gracias por su valentía y por su legado; Doña Flora, no es un, "A dios." Más bien, a Dios fuiste, y nos vemos en casa después de las "vacaciones." Te amo siempre.
- ¡Bendita certeza! ¡Jesús mío es!
Que gran vistazo de Su gloria eterna.
Heredor de salvación; comprado por Dios;
Nacido de Su Espíritu; lavado en Su sangre.- Coro:
Es mi historia; es mi canción.
Todo el día, alabo a Dios.
Es mi historia; es mi canción.
Todo el día, alabo a Dios.
- Coro:
- Perfecta sumisión, perfecto deleite,
Visiones de gozo ya puedo ver;
Los angeles, bajan; traen acá
Ecoes de misericordia; susurros de amor. - Perfecta sumisión, puedo descansar,
En mi Salvador, bendecida me ha hecho andar.
Espero y velo, y miro arriba
Lleno de Su bondad; perdido en Su amor.
