viernes, 8 de abril de 2016

"Dame un beso antes de que me vaya."  Esa fue la forma de mi amiga para decir, "Nos vemos," a su esposo por 30 años, y el domingo pasado, mientras que oramos por ella, y ella nos pidió dejarla ir y estar con Jesús, esas eran unas de las últimas palabras que ella le dijo a su esposo.  No un fin permanente.  No un derrote lleno de dolor.  Un reconocimiento lleno de gozo al ver que sus "vacaciones" se estaban terminando,  e iba para la Casa, y que para los que quedamos, "de vacaciones," acá...disfrutando de la vida; luchando duro; trabajando arduamente; haciendo lo que Dios pone delante de nosotros para hacer hasta que llegamos "a casa," de nuevo, le dimos a Doña Flora todo nuestro amor y estuvimos allí cuando ella se fue victoriosa para la Casa con su Señor.
Mi amiga, Doña Flora, fue una de las mujeres más valientes que he tenido el privilegio de conocer.  Llena de amor; compasión; risas; gozo; a pesar de su dolor, siempre encontró la forma de animar a los que nos encontrabamos a su alrededor.  Sus palabras llenaban mi corazón, y su vida dejó un legado para los que la conocíamos.  Mientras que me preparo, hoy, para llenar el contrato de mi oficina de consejería, y oro para que Dios provea el alquiler de cada mes de $400, me acuerdo de su valentía y su ejemplo, y como ella me animaba en mis planes y me recordaba diariamente de la necesidad de construir un lugar donde los quebrantados de corazón pueden ir, y descansar, y pasar tiempo absorbiendo la Presencia y la Fuerza de Dios para volver después fortalecidos hacia la batalla.  En recuerdo de ella, y muchos otros cuyos rostros llenan mi corazón, sigo adelante con mis planes a pesar de mi temor.  Sé que Dios suplirá la necesidad de cada mes, y que habrá en fin por estos rumbos un lugar donde la gente puede ir, y escuchar de Dios, y soltar el dolor que viene de varias circunstancias.  Su familia... Cristian, Andrea, Rusbel, Don Rigo, y todos sus hijos y nietos, son un testimonio para mi de lo que significa amar a Dios y seguir adelante con los sueños que Él ha puesto en nuestros corazones, y la importancia de llorar con los que lloran y gozar con los que encuentran alegría.  Esta oficina y centro de ministración, una bendición de Dios, se cumple en larga parte por el ejemplo que encuentro en ellos, y será en memoria de Doña Flora quien bendijo mi vida y me llenó de risa, de fé y de gozo que las palabras no podrían describir.  Gracias doy a ella, y a su familia, por ser una fuente viva de ánimo para mi y poder ver en ustedes que Dios nos responde cuando clamamos a Él, y que Él me responderá.  Que Dios los bendiga mucho a todos ellos.  Gracias por su valentía y por su legado; Doña Flora, no es un, "A dios."  Más bien, a Dios fuiste, y nos vemos en casa después de las "vacaciones."  Te amo siempre.

  1. ¡Bendita certeza!  ¡Jesús mío es!
    Que gran vistazo de Su gloria eterna.
    Heredor de salvación; comprado por Dios;
    Nacido de Su Espíritu; lavado en Su sangre.
    • Coro:
      Es mi historia; es mi canción.
      Todo el día, alabo a Dios.
      Es mi historia; es mi canción.
      Todo el día, alabo a Dios. 
  2. Perfecta sumisión, perfecto deleite,
    Visiones de gozo ya puedo ver;
    Los angeles, bajan; traen acá
    Ecoes de misericordia; susurros de amor. 
  3. Perfecta sumisión, puedo descansar,
    En mi Salvador, bendecida me ha hecho andar.
    Espero y velo, y miro arriba
    Lleno de Su bondad; perdido en Su amor.